
Han llegado, de nuevo claro.
Año tras año Valencia se llena de grandes monumentos; de olor a polvora; de churros y de porras; de chinos, guiris y madrileños que se hacen fotos y se tapan los oidos; de peñas de tios cuarentones que bailan al son de Paquito el chocolatero.
Esto son las fallas, estos son los honores que rinde Valencia a su patron San Jose y que año tras año se repiten sin excepcion.

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