Esta mañana tras un paseo por cierta avenida de la ciudad del turia he decidido descansar en un pequeño banco, para mi sorpresa impoluto (para los de la LOGSE, limpio). Una vez sentado me he parado a observar el paisaje, unos parquecillos que conozco bastante bien, paso por ahi todos los dias. Pero ese banco le daba a todo una percepcion distinta...
Me enciendo un camel y pasa el tiempo, sin que nada en especial pase por mi cabeza, estamos el parque, el banco, mi percha y un servidor. Todo parece tranquilo hasta que un amigable señor, un octogenario mas bien se sienta en un banco no muy alejado y le invaden las mismas sensaciones.
El cerebro te juega una mala pasada y le pones a ese anciano tu cara, tu voz y te dices a ti mismo "Me niego a ser un bebedero para palomas".
Abandone pues el dulce banco, no digo que dichos lugares sean malos para la reflexion solo que a algunos no nos sientan bien. Debemos buscar otros lugares donde olvidar
